sentando entre mis piedras,
vi tu cuerpo alejarse perdido entre la niebla de mis ojos,
mientras me paro y repaso en mi mente con voz alta,
quisiera ser aquel imán atado a tu cuerpo de hierro,
ser ese que te bese las manos y tus labios,
ser el perfecto inmoral que toque tu cuerpo
con un placentero rose de mis besos,
ser el único que te sumerja en sudor toda la noche,
y con humildad cerré mis ojos y pensé dejarte marchar .
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